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PETRÓLEO NUESTRO. NEGOCIO DE OTROS

PETRÓLEO NUESTRO. NEGOCIO DE OTROS
Escrito por Prensa USO

La Corte Constitucional le quitó al Ministerio de Minas y Energía la potestad para fijar el precio de los combustibles, y declaró inexequible el sobreprecio originado en la diferencia de precios nacional e internacional, valor destinado a financiar el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles FEPC.

Estamos pagando galón a $10.295, casi el doble del ingreso al productor en EEUU -$5.510-. Pagamos en la estación de distribución aproximadamente $8.500 galón y como si fuera poco, otros $1.821, a través del FEPC generándole un déficit de $3,5 billones, debido a que actualmente el precio internacional está por encima del nacional, déficit que será pagado con créditos bancarios o nuevos tributos.

No compartimos la sugerencia del Procurador General de la Nación en el concepto rendido ante la Corte Constitucional, consistente en fijar el precio de la gasolina en concordancia con el internacional y financiar el déficit mediante la creación de nuevos impuestos, que en verdad se convierten en subsidios a los importadores y refinadores.

Desde 1998 el país viene legislando en favor de productores e importadores privados, aumentando el precio de los combustibles, deformando totalmente la economía nacional. Nos han puesto como mercado de referencia el mercado estadounidense, en donde al hacer la comparación entre salario y precio de la gasolina de los dos países, los colombianos la terminamos pagando 8 veces más con relación a ellos. Además, en años pasados, cuando el petróleo y los combustibles en EEUU cayeron a menos de US$ 50 el barril, en Colombia se pagó como si el petróleo utilizado en la refinación estuviese a US$ 100. “Nos tumbaron”, dijo Echeverry, en varios billones de pesos. Dineros obtenidos ilegalmente que nos deben ser devueltos vía tarifaria.

Nos sorprende la diligencia del gobierno para decir que se opone a una rebaja mínima de $1.000 pesos por galón de gasolina y ACPM, porque supuestamente implicaría un déficit fiscal anual de $ 2.7 billones; mientras calla frente a las condiciones inaceptables, que desde los medios le lanza Pacific Rubiales, sobre la reversión del principal yacimiento del país, que produce 215.000 BD, estamos hablando de $ 15 billones anuales.

El gobierno ha dicho que el 58% del crudo que cargamos en nuestras refinerías son de regalías, pagos a precio de costo -US$29.3-, que el otro 42% lo valoran a precio internacional - US$98.5-. ¿Por qué persistir en regalías del 8% en promedio? Volvamos a las regalías constantes del 20%, independientes del volumen de producción para quitarle la tentación a las trasnacionales de evadirlas, como lo hace Pacific en Rubiales mediante la división del campo en tres, Rubiales, Pirirí y Quifa y, como si fuera poco solicitó la división de este último en cinco: Ambar, Azabache, Jaspe, Marfil y Opalo.

Cómo es posible que Brithis Petroleum BP le adeude al país $30 billones, por los 150 millones de barriles que no reportó, pero su misma Junta Directiva siga operando Cusiana a través de EQUIÓN. BP además le facturó a ECOPETROL el barril de producción a US$70, de los cuales le pagamos la mitad. ¿Será por eso que Pacific quiere continuar operando Rubiales después de su reversión en 2016, a pesar del daño ambiental que ha generado con la combustión In Situ, en el proyecto STAR, que pide masificar en QUIFA para subir la producción a 500.000 BD? Con los campos que el expresidente Uribe le entregó a perpetuidad a la TEXAS, OXY y BP podríamos cargar nuestras refinerías al mismo precio que ellas lo pagan… gratis.

“Sí por los campos llueve, por el oleoducto y las refinerías no escampa” Ecopetrol dice que en refinación nos va mal pero en transporte –ductos- nos va bien. Lo curioso es que ya tiene lista la entrega a privados de nuestros oleoductos y poliductos, que valen $20 billones, a través de una empresa de papel creada con $10 millones ante la Cámara de Comercio, llamada CENIT, propiciando un nuevo aumento al precio de los combustibles.

En refinación las cuentas no nos dan. En primer lugar el crudo es nuestro y no tenemos por qué cargarlo a precio internacional .En segundo lugar a ese crudo le cargamos doble transporte, uno el flete desde el golfo de México a Colombia en boca de pozo, que nunca se ocasiona, y dos, desde el pozo a las refinerías, además bien caro, a US$ 8 por barril. Con la gasolina pasa lo mismo a nivel de impuestos, le cargamos doble tributo, el 17%, de EEUU, más 28% de Colombia.

A mediados de la década del 90 ampliar la capacidad refinadora en 100.000 BD nos costaba US$1.000 millones. Hoy la ampliación de la refinería de Cartagena, de 80.000 BD a 165.000 BD, y su conversión del 74 al 98%, nos puede costar más de US$5.000 millones, proyecto preñado de sobrecostos y corrupción a través de la figura de gastos reembolsables. La ampliación de Barranca se pospone indefinidamente.

Alguien seguirá haciendo su agosto mientras no bajemos en un 50% el precio de los combustibles. Basta de nuevos tributos con cualquier excusa… que para los agricultores, que para la paz, que para el FEPC. Somos un país rico. Gravemos a las transnacionales y disminuyamos el presupuesto militar.


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