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UNA ATALAYA

UNA ATALAYA

Por Oscar Medina Gómez

Dado el inatajable y progresivo declive de los ingresos por regalías petroleras, -que este año se empezó a sentir duro al pasar de recibir 550 mil millones anuales a 300 mil-ante el Ministerio de Hacienda y Crédito Público el gobernador Marco Tulio Ruiz Riaño empezó trámites y gestiones administrativas para que le giren a Casanare un poco más de 130 mil millones de pesos. Dineros que el departamento tiene ahorrados en el Fondo Nacional de Pensiones de Entidades Territoriales, Fonpet.

El objetivo es poder financiar diversas obras de alto impacto y beneficio social para los casanareños. Proyectos que desde hace décadas la gente viene reclamando a sus autoridades, pero que por negligencia administrativa, politiquería, falta de visión gerencial y, fundamentalmente, por la corrupción, nunca se han puesto en marcha. Lo que menos importa es la gente.

Esos dineros -que según el mismo mandatario deben estar en las cuentas del departamento en un plazo no mayor a 2 meses- se destinarán a construir 2 mil apartamentos en Yopal, Paz de Ariporo y Aguazul, (46 mil millones), pavimentar vías en Yopal (20 mil), pavimentar la carretera Orocué – Piñalito (30 mil millones), masificar el gas natural en muchas zonas donde la gente lo necesita (20 mil) , y construir pozos profundos para la extracción de agua en una gran cantidad de veredas (8 mil millones).

Bueno. Hasta ahí la cosa es válida: tenemos un gobernante preocupado por su pueblo, que para mejorar la calidad de vida de la gente.
busca ante el alto gobierno descongelar dineros que le pertenecen a la región.

Aquí es donde le digo al señor gobernador que, precisamente, cuando le giren esa nada despreciable suma, debe tener bien firme y derecha su mano antes de firmar los contratos que va a adjudicar. Y los ojos y oídos bien despiertos para saber a quién se los va a dar. Es que los antecedentes de saqueos y despilfarros en Casanare con dineros oficiales son incontables.

Conforme con lo que prometió reiteradamente en campaña y en su acto de posesión, Marco Tulio debe vigilar minuciosamente cada peso. Máxime ahora cuando los chorros de plata por concepto de regalías han disminuido y seguirán disminuyendo dramáticamente, hasta convertirse en apenas un miserable hilillo.

Usted, gobernador, tiene que convertirse en algo así como un policía fiscal. Una atalaya que nos cuide de las hienas hambrientas e insaciables de lo público. Las 24 horas del día. No olvide que no solo por fuera de la gobernación -diputados, concejales, alcaldes, contratistas- sino al interior de la Administración departamental, por los pasillos del edificio de la Marginal de la Selva, aun transitan y están al asecho muchos corruptos y corruptas, listos a depredar ferozmente lo que no les pertenece. Y enriquecerse a costillas de los sagrados recursos del pueblo.

No solo yo sino miles y miles de casanareños esperamos que las palabras que con tanta vehemencia pronunció el pasado sábado 22 de junio en el Coliseo 20 de julio de Yopal, las haga respetar. Dijo usted: “No tolerare el más mínimo acto de corrupción en mi gabinete. No me temblará la mano para despedir a los que pretendan apropiarse de los dineros públicos. Cualquier funcionario del gobierno que caiga en la tentación de este flagelo será destituido de forma fulminante”. Cumpla entonces. Digo yo.

Editorial Noticiero CASANARE AL DÍA 6- 8 A.M. Emisora Manantial Estéreo 107.7 FM


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