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DOÑA AMPARO Y CAPRESOCA

DOÑA AMPARO Y CAPRESOCA
Por Oscar Medina Gómez

En Capresoca las cosas siguen de mal en peor. Esta entidad -la más grande EPS del régimen subsidiado del departamento, que tiene la constitucional obligación de brindar un servicio médico oportuno y eficiente a por lo menos 150 mil afiliados- nada que se levanta de su crisis.

Por razones de corrupción y de una pésima y paquidérmica atención, más de una vez los casanareños hemos escuchado por los medios de comunicación los dimes y diretes, los agarrones políticos y administrativos en torno de esta empresa. Unos a favor de que se liquide. Otros de que siga operando.

Lo cierto es que las quejas y protestas de los afiliados y usuarios - en su inmensa mayoría familias y personas de escasos recursos económicos- se escuchan por todos los rincones del departamento.

Sobre todo debido a la demora en las remisiones de enfermos que requieren inmediata atención en hospitales y clínicas no solo de Casanare sino del país. Por la tramitomania y la negligencia de funcionarios indolentes e inhumanos, muchos mueren de tanto esperar. Capresoca los trata peor que a animales.

Empezando por la amabilidad que todo funcionario -público o privado- le debe al público. Allí no existe el menor respeto por la dignidad y el sentido de solidaridad. Las personas son humilladas, pisoteadas a diario en sus derechos ciudadanos.

Hace algo más de un año, ante la crisis financiera y administrativa de Capresoca el ex -gobernador Nelson Mariño le inyecto la nada despreciable suma de 10 mil millones de pesos. Luz Amparo Ariza, la recién nombrada gerente dijo entonces que con ese dinero iba a poner a andar la empresa como un relojito nuevo. La iba a sanear pagándole las deudas por servicios al Hospital de Yopal, y otros centros médicos asistenciales de Casanare y del país.

Aunque ella alega una super-gestiòn gerencial y eficiencia, diciendo que de una deuda cercana a los $ 22 mil millones de pesos, ya cubrió la mitad, lo cierto es que la opinión pública está a la espera de que entregue cuentas claras sobre la forma en que manipuló y ejecutó los recursos que le giró el gobernador Mariño. Le recuerdo, doña Amparo, que usted no está gerenciando una tienda de barrio, donde las cuentas se llevan alegremente. Sin ton ni son.

Para colmo de los colmos, la señora Ariza anda pidiéndole más plata a la gobernación dizque para “ahora sì terminar de poner al día a Capresoca”. No satisfecha con eso, ella se encuentra envuelta en un escándalo por pretender aumentarse ostensiblemente el sueldo, pasándose por encima los acuerdos y normatividad legal vigente.

Sobre todo la en la Ley 1474 de 2011 y la Comisión Nacional del Servicio Civil, que ordenan hacer un riguroso estudio técnico para nivelar salarialmente los cargos.

La gerente escuda el ajuste, alegando que ya tiene en sus manos el visto bueno del acuerdo que le aprobó el Consejo Directivo. Que por lo tanto para que administrativamente Capresoca sea “funcional, ágil, moderna, oportuna y eficiente” en su atención a la gente, lo primero que toca es que la gerente gané más plata al mes.

Pero es que eso no se logra subiéndose el sueldo de un plumazo en casi 2 millones de pesos. De cinco millones y medio, la señora Ariza quiere pasar a ganarse siete millones y medio. La eficiencia de una empresa de tan importante servicio como es la salud, no radica en buscar beneficios personales, engordando la billetera a punta de sueldos, mientras la gente se muere suplicando una cama en el Hospital de Yopal o en algún centro médico de Bogotá.

Obviamente doña Amparo -con su característica altivez y displicencia salió por las emisoras a justificar sus pretensiones salariales. Pero el cuentico no se lo creyó ni ella misma. Quedó un fuerte tufillo de que las cosas no son muy claras en Capresoca.

Por eso es urgente que el gobernador Marco Tulio Ruiz le meta el diente al tema. Que no solo pare las intenciones de Luz Amparo Ariza, sino que le exija entregar cuentas detalladas y diáfanas sobre los 10 mil millones de pesos que le gira Nelson Mariño. Plata, le recuerdo. De todo el pueblo casanareño.

Señora Amparo: le recomiendo que se deje de tanta campañita ineficiente que no sirve para nada. De tanto “Capresoca en Casa” cuando no es sino ir y mirar, para darse cuenta que en esa casa las cosas andan patas arriba. Empezando por sus ambiciosas intenciones salariales. Digo yo.
Editorial Noticiero CASANARE AL DÍA Emisora Manantial estéreo 107.7 FM 6 – 8 A.M.


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