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ROCK STAR

ROCK STAR
Por Oscar Medina Gómez

Recorriendo el país con su movimiento político -pretenciosamente llamado Centro Democrático- estuvo en Casanare el ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Acompañado de varios de sus precandidatos presidenciales -Francisco “Pacho” Santos, Oscar Iván Zuluaga y Carlos Holmes Trujillo- el mandatario conversó con la gente en Villanueva, Yopal y Paz de Ariporo.

El taller ideológico del Centro Democrático que Uribe Vélez encabezó en Yopal demostró por enésima vez que este personaje sigue siendo el rey indiscutido de la política colombiana. Al Auditorio de los Educadores no le cabía un alma. A pesar de que el hombre del Ubérrimo llegó dos horas después de la cita fijada, los borbollones de gente que quería saludarlo, abrazarlo, tocarlo, adularlo, melosearlo o simplemente verlo de lejitos eran impresionantes.

En su calidad de Rock Star que tiene Uribe, de show man que aglutina multitudes, el ex-presidente no ha perdido el encanto y atractivo popular que derrochaba cuando estaba en el poder. Se toma fotos con “Raimundo y todo el mundo” -hasta con Paolo, el peluquero más famoso de Casanare- , firma autógrafos en los banderines de papel confeccionados para sus talleres, echa chistes flojos, imparte órdenes aquí y allá, revisa que el sonido y las luces funcionen, se congracia con los periodistas, decide el menú de los pasa-bocas y bebidas a repartir, organiza el orden del día. En fin, un micro- gerente. Nada. Ningún detalle por frívolo que parezca, se le pasa. Lo mismo que durante los 8 años que estuvo en la presidencia de la República. Tal cual.

Ahora, frente al tema meramente político es claro que los precandidatos presidenciales que Uribe Vélez tiene para enfrentar al presidente Santos Calderón, no dan la talla para vencer al actual mandatario en las urnas. Ni “Pacho” Santos, ni Zuluaga, ni Carlos Holmes, ni Marta Lucia Ramírez. Ninguno tiene el liderazgo, el carisma, la fuerza, el ángel, el atractivo popular, el poder de convocatoria ciudadana de su jefe. Con todo y sus desaciertos, a ninguno le cabe el país en la cabeza como a él.

A esta poquedad de sus livianitos y mansitos “gallos” presidenciales sumémosle que Uribe Vélez no endosa votos. No los hereda. La gente lo quiere y respalda es a él.

Así pasó con Juan Lozano y Enrique Peñalosa, quienes perdieron sus aspiraciones a la alcaldía bogotana no obstante estar amparados y santiguados públicamente por Uribe. De tal suerte que, como pintan las cosas, el candidato que ponga el ex-presidente perderá las presidenciales.

El apoyo, claro, le funcionó con Santos. Unas cuantas razones explican el caso: uno, como Ministro de Defensa de Uribe, Santos venia gozando de un enorme protagonismo y popularidad, dados los contundentes golpes propinados a los más grandes cabecillas terroristas farucos, como Raúl Reyes. Dos, el pueblo votó precisamente convencido de que Santos continuaría con la política de Seguridad Democrática, destinada a exterminar el terrorismo de las FARC. Tres: Uribe se la jugó a fondo por Santos. Movió y aceitó al máximo con generosos contratos y puestos burocráticos la maquinaria y la clientela regional. Cuatro: el presidente contó con el respaldo mayoritario de un Congreso a sus pies, cuyos miembros sirvieron de voceros y áulicos en sus departamentos. Y miren lo que pasó: Santos faltoniò a su jefe. Como los perros, mordió la mano de su amo.

En lo regional, el candidato (a) casanareño que incluya Uribe en la lista cerrada que él va a encabezar, aún no está decidido. Y, sin que quepa la menor duda, es lo mejor. Ese personaje debe surgir del consenso. No de la lagartearía de una ex-alcaldesa oportunista, que no solo pregona mentiras -como esa de que ha sido la mejor y más honesta mandataria en la historia de Yopal- sino que se cree de mejor familia. Lo que se le olvida fácil a la señora es que en 4 años manipuló un poco más de 1 billón de pesos. Ese sí, el presupuesto más alto que cualquier alcalde de Yopal haya tenido en sus manos en toda su historia. ¿Y las obras reales y ciertas producto de esa monumental cifra de plata, dónde están?

Una especie de faraona egipcia, con esclavos y esclavas a su servicio, a quienes les da látigos y palos cuando desatienden sus órdenes, mientras ella come uvas y se ventea con plumas de aves paradisiacas. Una mesiánica que tiene metida en su cabezota que es la entronizada por la orden y mano divina, para salvar a Casanare de las fieras negras de la corrupción y la miseria. Y llevar a sus hijos a un paraíso de solo felicidad, donde la leche, el pan y la miel abundan. ¡Vaya película tan floja y cínica la de esta fulana!

Como le pasó con el faltón de Santos, espero que Uribe no se equivoque. Digo yo.

Editorial Noticiero CASANARE AL DÍA 6 – 8 A.M. Emisora Manantial Estéreo 107.7 FM


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