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De Frente - 2015: año humillante e impune

De  Frente - 2015: año humillante e impune
Por Oscar Medina Gómez **

2015 estará marcado nuevamente por la paz sucia, tramposa, criminal, humillante e impune del camarada Juan Manuel Santos Calderón y los terroristas farucos. Y –así será- por el inicio de un nuevo y oneroso circo de conversaciones con los bandoleros colegas del ELN.

En busca de que le den un Nobel o cualquiera otro reconocimiento orbital para que pueda sacar pecho y hablar basura en los cocteles, este presidente –de quien cada día me avergüenzo más- exhibirá por el mundo su trofeo: una mentirosa, vergonzante, nauseabunda, degradante y criminal paz. Una paz que chapalea en la sangre de más de 250 mil muertos. Caídos mayormente por el terror que los salvajes al mando de alias Tirofijo, Jacobo Arenas, Reyes, Jojoy, Cano, Catatumbo, Romaña, Márquez, Joaquin Gómez, Fabián Ramírez, Calarcá, Granda, Alape y muchos más, han infringido a Colombia.

A un costo diario en La Habana de por lo menos 70 millones de pesos o 2 mil 100 millones al mes –esos nos vale a todos mantener la sinvergüencería de los “negociadores” del gobierno y de las FARC- voy a reseñar someramente algunas de las ventajas y gananciales que traerá la paz santista para la Patria.

La impunidad reinará. Miles de familiares y parientes de hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, niños, bebés que han muerto bajo el terror demencial de los farucos, tendrán que tragarse la rabia de aceptar que un presidente llamado Juan Manuel Santos Calderón les dio una bofetada. Les escupió en la cara su dolor. Los trató como a basura despreciable. Su dolor le valió un pepinillo.

Miles de familias de colombianos, extranjeros y en general una Patria que durante 5 décadas ha padecido x esas ratas despreciables, seremos bendecidos por la humillación de la paz comprada por el camarada Santos.

Se legalizarán decenas de millones de dólares, representados en las fortunas mal habidas que los jefes terroristas farucos han amasado durante medio siglo. Santos pasará a la historia como el mayor cómplice de lavado de activos. Con la complicidad de personajillos como el fiscal general Armando Montealegre, un bufonesco a órdenes de los bandidos.

Cero castigo y cárcel para los criminales farucos que por años han cultivado, procesado y comercializad por el mundo entero miles de toneladas de cocaína y marihuana, envenenando a millones de jóvenes.

Los hij@s de los terroristas farucos seguirán dándose la gran vida en distintas ciudades europeas. En un secreto a voces que los vástagos de Reyes, Granda, Timochenko, Arenas, Marquez –entre otros- se graduaron y siguen estudiando en prestigiosas universidades de viejo continente. Con generosas cuentas bancarias, comen, bailan, se emborrachan, tienen sexo con el dinero de los colombianos que se han robado sus padres. Mientras, los combatientes rasos ni siquiera saben leer y sus hijos murieron de hambre porque los comandantes de escuadra o de bloque no les pagaban la mensualidad prometida.

Los hombres y mujeres del ejército, policía y armada, tendrán que apretar sus labios para no insultar a un presidente que los humilló con su paz faruca. Esas instituciones aportaron miles de vidas, sacrificadas en la lucha contra el terrorismo que finalmente terminó legalizando Santos.

Lo que Santos llama el posconflicto nos valdrá a nosotros -los ciudadanos de a pie- miles de millones de pesos. Reisentar, darles de comer, ponerlos a trabajar, darles documentos y consentir a los terroristas cuesta mucho. Pero el camarada Santos esta dispuesto a limpiar sus prontuarios, para hacerlos ver como honestos ciudadanos. Ojalá y se hiciera esto con millones de compatriotas que cada dia y noche hacen lo que tengan que hacer para rebuscarse la papa para ellos y sus familias.

El 2015 será el año de la reconciliación, vomita Santos por donde va. Para mí será el año de la vergüenza. El año en que la Patria toda sintió rabia infinitade un presidente tramposo. De un presidente al que le quedó grande ese honor porque entregó en bandeja de plata al terrorismo la dignidad nacional. Así como mis hijos lo saben, millones de compatriotas también. Y jamás se lo perdonaremos. Digo yo.

**Periodista – Especialista en Gobierno Municipal y Gestión Pública Pontificia Universidad Javeriana


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